Humor Cristiano

Un pastor predicando el domingo dice: "Esos hermanos que están pendientes de la lotería, que en cuanto cayó, que si salió el número 32 ó el 13 ó 18 ó el 15." En esos momentos se para una hermana en medio de la iglesia y dice: "Perdón pastor, ¿Me podría repetir los números?" 


El pastor de la iglesia hizo un concurso para ver que líderes eran valientes y cruzarían un arroyo con 20 cocodrilos hambrientos. Estaban todos los hermanos de la iglesia y ninguno se atrevía, de pronto se escucha ¡BLUMM! Alguien empezó a nadar con fuerza y los cocodrilos nadaban en busca de él para devorarlo. Cuando llegó a la otra orilla todo arañado y herido donde estaba el pastor. Este le dice: '!Es usted muy valiente! ¿Qué palabras quiere decirle al resto del pueblo?' El hermano contesta: 'Sólo quiero saber ¿Quién fue el que me empujó?' 

En la escuela dominical el maestro dice a los niños levanten la mano los que se quieren ir al cielo. y todos levantaron la mano menos uno, a lo que el maestro le preguntó, y tu porque no quieres ir al cielo? y el niño respondió: - Porque mi mamá me dijo que después de la clase dominical me fuera derechito para la casa. 

Una señora tenía invitados a cenar y en la mesa se dirige a su hija de 5 años para que haga la oración y la chiquilla responde: 'No sé qué decir'. La madre le contesta: 'Sólo repite lo que me escuchaste a mi decir'. La hija inclina su cabeza, cierra sus ojitos y dice: 'Oh Dios, por qué habré invitado a cenar a esta gente' 

¿Por qué Dios creó primero al hombre y luego a la mujer? Porque un gran artista primero hace el borrador y luego la gran obra. 

Un hermano que había tenido un grave accidente automovilístico, al ser visitado les cuenta a los hermanos lo acontecido: ‘ Iba lo más bien manejando y escuchando el programa del pastor Juanito hasta que dijo: ' Vamos a orar, cierra tus ojos donde quieras que te encuentres’.

Un hermano le dice a su pastor: '¡Pastor, pastor me mordió una serpiente!', y el pastor le pregunta: '¿Cobra?' y el hermano le responde: 'no, gratis.' 

Un ladrón, con su linterna en la mano, entró a una casa a hacer de las suyas. Cuando estaba escudriñando por la cocina, de repente escucha una extraña voz que le decía: '¡Jesús te está mirando!'. El ladrón se sobresaltó y asustado apagó la linterna e inmediatamente se puso a averiguar de dónde provenía esa voz. Pero otra vez escuchó: '¡Jesús te está mirando!'. Encendió nuevamente su linterna y vio a un loro encerrado en una jaula que le repitió: '¡Jesús te está mirando!'. El ladrón se rió y le respondió: '¿Y tú quién eres?' Soy Moisés, contestó el loro. ¿Y quién fue el que te puso 'Moisés'? El mismo que le puso 'Jesús' al Rottweiler que está detrás de ti. 

Al morir y llegar al cielo un pastor y un taxista, (quienes habían sido vecinos y amigos en la tierra) son llevados a sus eternas moradas. El pastor ve con asombro al taxista que le instalaban una casa con piscina, cancha de tenis y ¡toda la cosa! Mientras a él se le daba una casa común y corriente ¿Señor, pero qué es esto? ¡Toda mi vida yo predique tu palabra sobre la tierra y mira lo que haces! Y el Señor le contesta: ¡Cuando tú predicabas yo solo escuchaba gente roncar, pero hubieses visto con qué fervor la gente oraba cuando manejaba este! 

Una joven que agonizaba en un hospital tuvo un encuentro con Dios y Él le dijo que no era su tiempo de morir y que viviría 40 años más. Ella, al recuperarse de su enfermedad, decidió hacerse una cirugía completa. Cambió su nariz, sus mejillas, sus labios; se puso lentes de contacto y también se pintó el cabello. Cuando salió a la calle, inmediatamente la atropelló un autobús.
Al llegar al cielo le pregunta a Dios por qué murió si Él le dijo que viviría 40 años más.
Dios le dijo: ¡Ups! No te reconocí. ¡ja! ¡ja! 

Un misionero estaba siendo transportado en canoa por un nativo en la Amazonas. El misionero aprovechó esta ocasión para predicar. Entonces le preguntó al nativo: ¿Sabes algo de matemática? 'NO,' contestó él nativo. Entonces has perdido el 40% de tu vida, comentó el misionero. Luego le preguntó al nativo: ¿Sabes algo de ciencia? Nuevamente el nativo contestó 'NO' Entonces has perdido otro 40% de tu vida, comentó el misionero. Momentos después la canoa tuvo problemas, por lo que tenía que ser abandonada. Entonces el nativo preguntó al misionero: ¿Sabe usted nadar? y el misionero contestó 'NO'. ¡Entonces, ha perdido toda su vida! Comentó el nativo. 

Un niño estaba observando a su padre, quien era pastor, escribir un sermón. "¿Cómo sabes lo que tienes que decir?" le preguntó. "Bueno, Dios me lo dice." "Ah, entonces ¿por qué sigues tachando en el papel?" 

En un poblado la creciente del rió era tal que sus moradores estaban próximos a inundarse. Un hermano se encontraba en su casa, pasaron sus vecinos en una camioneta y le dijeron: ‘Vámonos’ y él respondió: ‘ No, a mí el Señor me va a salvar.’ El nivel del agua estaba por la azotea de su casa cuando pasaron unos amigos en una lancha y le dijeron: ‘ Ven ’ y él dijo: ‘ No, a mí el Señor me va a salvar.’ Pasó un helicóptero y le dijeron: ‘ Sujétate de la cuerda ’ y dijo: ‘ No, el Señor me va a salvar.’ Y al final murió. Llegó al cielo y en presencia del Señor le dijo: ‘ Yo confié en ti y no me salvaste’ a lo que el Señor respondió: ‘¡Te mande una camioneta, una lancha, y un helicóptero, que más querías!’ 

En un retiro de pastores, después que se reunieron tres de ellos para orar cada uno por los otros. El primero dijo: "Bueno, como sé que estamos en confianza y esto quedará solo entre nosotros, les confieso que tengo una debilidad muy grande y es que me gusta mirar mucho a las mujeres...son mi tentación, oren por mi." El segundo declaró: "Les confieso que mi debilidad es tomar el dinero de las ofrendas, oren por mí." Entonces, los dos pastores le preguntan al tercer pastor: "¿Y cuál es tu debilidad?" a lo que él contesta: "Bueno, tengo una pequeñita debilidad, y es que ¡soy demasiado chismoso y no veo la hora para contarle a todos lo que me acaban de confesar!" 

Una maestra discutía con un estudiante cristiano y le decía, "Pero José, ¡está científicamente comprobado que un pez no se puede tragar a una persona! Y José le contestaba, "Maestra, usted se equivoca. ¡La palabra de Dios dice que un pez se tragó a Jonás!" Ella le respondió, "¡No debes de creer en esas cosas, porque ya te dije que estaba científicamente comprobado que eso no puede ser!" José, enojado, dijo a su maestra, "Cuando yo muera y vaya al cielo, ¡le preguntaré a Jonás!" Y la maestra, que no creía en Dios, le dijo, "¿A sí? ¿Y qué pasa si ese tal Jonás está en el infierno?" José le contestó inmediatamente, " ¡Entonces pregúntele usted!" 

El pastor le dijo a la congregación, "Hermanos míos, hoy les traigo dos noticias - una buena y otra mala. La buena noticia es que vamos a remodelar y ampliar la iglesia," a lo que los hermanos aplaudieron muy alegres. "Y la noticia mala," dijo el pastor, "Es que el dinero para la remodelación lo tienen ustedes en sus bolsillos." 

Una madre le dijo a su hijo: “Por tercera vez te digo, ¡levántate, que llegarás tarde a la iglesia! Te daré tres motivos para hacerlo rápidamente: Primero, tienes las llaves de la iglesia; segundo, la Biblia nos dice que no dejemos de asistir como algunos tienen por costumbre; y tercero, ¡ERES EL PASTOR!” 

Dios le dijo a Adán, “Te voy a dar una compañera. Nunca va a estar de mal humor, sus guisos siempre van a estar sabrosos, siempre te va a servir sin quejarse, nunca se va a engordar y no se va a enojar, y le va a gustar ver el fútbol contigo.” “Excelente,” dijo Adán, “¿Cuánto me va a costar?” Dijo Dios, “Un ojo y una pierna.” Pensándolo, Adán preguntó, “¿Y qué me darías por una costilla?”

Un pastor visitó a uno de sus miembros. Después de tocar la puerta un buen rato, nadie salió. El pastor se fue, dejando su tarjeta con la cita bíblica de Apocalipsis 3:20: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, cenaré con él, y él conmigo”. Al rato, salió el hermano y vio la tarjeta, se fue a buscar al pastor, pero tampoco lo encontró, a lo que también dejó su tarjeta con la cita de Génesis 3:10: “Escuché tu voz en el jardín, pero me escondí, porque estaba desnudo.” 

Un grupo llegó a una iglesia, el grupo cantó y tocó hasta la medianoche. Toda la iglesia se fue, porque el grupo tocó demasiado. Sólo un hermano se quedó, esperando hasta que el grupo terminara. Entonces, el grupo le dijo al hermano: “Gracias hermano, porque usted sí alaba a Dios.” El hermano respondió: “No hermanos, es que a mí me toca cerrar la iglesia, y por eso me quedé.” 

“Niños, ¿a qué le tienen miedo?” preguntó el maestro de escuela dominical, para introducir a su clase al tema. Jaime respondió, “Yo le temo al ‘malamén.’” El maestro, extrañado, le preguntó, “¿Qué es eso?” Jaime lo miró y le dijo, “No estoy muy seguro, pero debe ser terrible, porque mi mamá siempre dice al final de su oración, ‘líbranos de tentación y del mal-amén." 

Un pastor se dio cuenta que una hermana estaba hablando mal de otro hermano. El pastor dijo a la hermana: “Hermana Juana, ¿por qué está hablando mal del hermano José?” La hermana Juana le respondió: “No, lo que pasa es que yo les comente, para que los hermanos oren". El pastor le respondió: “¿Cuántos están orando?” La hermana dijo, “Bueno, pastor, con la hermana Petra, que le acabo de contar, son 150.”

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